Druckschrift 
La gran recesión y la crisis europea : lecciones y dilemas de la política económica
Entstehung
Einzelbild herunterladen
 

Este conjunto de reformas, sin duda, afectarán a las economías emergentes, y en especial a la región latinoamericana, al restringir el acceso al crédito y hacer menos competitivos losparaísos fiscales y las operacionesoff shore, áreas donde la región ha desarrollado ventajas competitivas. Definitivamente las crisis no ayudan a hacer el crecimiento más sostenible Dos preguntas se han venido formulado en los espacios dedicados a la discusión del problema medio-ambiental: ¿Se aprovechará la oportunidad que brindan estas crisis para tomar las decisiones que provoquen los cambios estructurales en los sistemas de producción y consumo de energía o, por el contrario, se diferirán estos esfuerzos en vista de la escasez de recursos y la prioridad de estabilizar y hacer crecer el nivel de actividad económica? ¿Se puede seguir considerando hoy que el cambio climático será un factor condicionante fundamental de las características y opciones de desarrollo económico en este siglo? En corto, la respuesta a ambas preguntas pareciera ser un rotundo ¡no! Si bien un efecto positivo de la recesión económica es que ha reducido las emisiones de contaminantes, también han sido más exitosas las presiones de los sectores y países que utilizan más intensivamente la energía para lograr detener algunas políticas conservacionistas y de protección del medio ambiente. Como era de esperarse, la crisis económica ha sido esgrimida como excusa para posponer decisiones ambientales que siempre son costosas a corto plazo. Pero a los especialistas en esta materia les preocupa más el efecto que la reducción en la actividad económica global pueda tener sobre el éxito de las negociaciones vinculadas al régimen climático mundial, que ya antes de la crisis de 2008 parecían encaminadas a un fracaso(Fondo Monetario Internacional, 2011). Desde el punto de vista de la América Latina y el Caribe, el diferimiento de las acciones encaminadas a atenuar el cambio climático no es una buena noticia para su desarrollo. Si bien la región contribuye poco al cambio climático, ésta recibe una gran parte de sus consecuencias adversas. Adicionalmente, el modelo de desarrollo prevaleciente en Latinoamérica ha profundizado su sesgo hacia la insostenibilidad, tanto en lo tecnológico como en el consumo de energía. La Cepal proyectó que sin acciones internacionales de mitigación, la América Latina y el Caribe podrían sufrir para fines del siglo pérdidas cuantiosas en el sector agrícola y en la biodiversidad, fuertes presiones sobre la infraestructura e incremento en la intensidad de eventos extremos(Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2010). Además se teme a las consecuencias de la difusión de políticas proteccionistas por parte de los países desarrollados, racionalizadas con el objetivo aparente de apoyar la lucha contra el calentamiento global. La aplicación de sobretasas arancelarias en función de la contribución del efecto invernadero, la necesidad 13