El mito de la eficiencia de los mercados financieros y la necesidad de un régimen regulatorio global La crisis puso de relieve la necesidad de una reforma profunda del sistema financiero. Existe amplio consenso en que los sistemas regulatorios actuales, focalizados en los mercados nacionales, son insuficientes y deben ser sustituidos por un régimen comprensivo de carácter internacional. Sin embargo, es bastante improbable que las autoridades nacionales transfieran la soberanía a entes regionales o mundiales en materia de la supervisión y control de los mercados financieros, especialmente por que los gobiernos nacionales seguirán siendo los prestamistas en última instancia que respaldan a los grandes bancos. Por tanto, una nueva regulación más homogénea parece que sólo podrá surgir como resultado de una mayor cooperación entre los reguladores nacionales. El riesgo que ahora se corre es pasar de un sistema basado en la autoregulación de los mercados a otro fundamentado en la sobre-regulación gubernamental, con elevada probabilidad de que se afecte el dinamismo de la economía mundial. Por otra parte, se observará un mayor proteccionismo financiero que dificultará la necesidad de una supervisión y regulación más exhaustiva(Buiter, 2009). Las propuestas de reformas que más se han difundido se orientan a: Ampliar el sistema de regulación prudencial, con especial énfasis en las instituciones financieras de carácter sistémico. Modificar las prácticas regulatorias y de supervisión con el fin de desincentivar el comportamiento procíclico de las instituciones financieras. Hacer más eficaz la supervisión por parte de los entes reguladores, reduciendo los incentivos al diseño de instrumentos financieros complejos, facilitando la restructuración de los activos en las crisis y disminuyendo las expectativas de rescate y sus efectos adversos(el problema de la conducta irresponsable o“ azar moral”). Mejorar la calidad y cantidad de información pública que deben proveer las instituciones financieras, especialmente la que está asociada a los riesgos sistémicos. Emitir nuevas normas más estrictas para las instituciones financieras más grandes e interconectadas, aumentando las exigencias de capitalización. Incorporar en el análisis del riesgo financiero los riesgos contingentes derivados de las operaciones fuera de balance. La constitución de reservas dinámicas anticíclicas, especialmente en las instituciones financieras más grandes e interconectadas. Ampliar las competencias de los bancos centrales, de manera que estos sean también responsables de la estabilidad financiera. En el caso de Europa, se plantea la necesidad de establecer un organismo regional con la exclusiva finalidad de controlar las operaciones internacionales de los entes financieros. 12
Druckschrift
La gran recesión y la crisis europea : lecciones y dilemas de la política económica
Einzelbild herunterladen
verfügbare Breiten