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Montevideo construyendo equidad : una mirada de género desde los presupuestos
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7 P resentación Preguntarse sobre los destinos del presupuesto de un gobierno, generalmente irrita; fundamentalmente porque se asume que esa«caja negra» es un asunto de técnicos. Cómo podría ser ajustada una lectura presupuestal llevada adelante por«ajenos»? Resulta un peligro la sola mención de los gas­tos e ingresos, en la medida que puede poner en cuestión la coherencia de las propuestas políticas, o las opciones toma­das, e incluso la limpieza de los procedimientos. Este tipo de respuestas no son patrimonio exclusivo de nuestro país; son –por decirlo de alguna manera– mecanismos defensivos de las burocracias. La circulación de información presupuestal sólo se pue­de llevar adelante si existe la voluntad política de interrogar a las acciones gubernamentales con curiosidad y espíritu abier­to a la crítica y a la autocrítica. Aunque parezca obvio: una señal de que esa voluntad existe es hacer posible el acceso a la información disponible en las diferentes oficinas guberna­mentales. Claro que esto no es suficiente, pero representa un importante primer paso. Luego habrá que lidiar con esa infor­mación que aparece como«cifrada», ya que responde a crite­rios diferentes, o escapa a los intereses que nos llevan a ella. Si la lectura se realiza desde una perspectiva de género, habrá que echar mano a otros recursos. En pocas palabras, entrar en el mundo presupuestal con una mirada de género, no lo hace sólo quien quiere, sino también quien puede... Debemos decir que encaramos la tarea contando con esa voluntad política y con información aportada desde la Comi­sión de la Mujer, desde los servicios integrados en la Comisión de Equidad de Género, y también desde fuera del municipio por las ONG´s. Esto nos incentiva en gran medida a realizar un primer esfuerzo por recuperar información presupuestal que sea sensible al género. Montevideo, que ha sido dotado de un primer Plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos(PIOD) desde 2002, se interroga sobre la traducción presupuestal de esa decisión política. Sabemos que los procesos presupuestarios poseen tiem­pos muy diferentes a los tiempos políticos, pero también sa­bemos que no son ajenos a ellos. Las medidas que desarrolla el gobierno municipal, a través de diferentes servicios, tienen un correlato presupuestal inmediato. Sin embargo, no es in­mediata la integración de indicadores adecuados para leer esta información desde la sensibilidad hacia el género, como ha quedado demostrado en la experiencia internacional. El ejercicio que nos proponemos es exigente; trata de re­conocer en los gastos ejecutados en el año 2003 las«mar­cas» que nos hablen de una nueva manera de encarar las propuestas municipales. Por una parte es un ejercicio inicial, a sólo un año del lanzamiento del PIOD, en un mar de información ordenada con criterios tradicionales. Por esto se trata de un primer estu­dio exploratorio, que pretende reconocer las posibilidades y las dificultades de una lectura de este tipo, al tiempo que haga transparente información pertinente. Evidentemente esta primera lectura no puede extenderse al gasto global del municipio, donde los datos agregados ha­cen invisible las«marcas» buscadas. Por ello trabajaremos a nivel más desagregado, recurriendo a la información presu­puestal sobre algunas divisiones y programas, y a otras fuen­tes que nos aporten la información requerida. Trataremos de hacer dialogar los datos presupuestales con la información cuantitativa y cualitativa disponible. Desde ya sabemos que será necesario describir brevemente cada programa o proyec­to referido, para poder dimensionar sus impactos. También sabemos que quedará en el«debe» una cuantificación ajusta­da del gasto sensible al género, en la medida que no se ha podido llegar a todas las acciones, ni decantar suficientemen­te la información. Parece necesario recordar que el año que examinaremos resultó nefasto para el Uruguay, que atravesaba por un período oscuro. La producción nacional había caído, desde 1998 –últi­mo año de crecimiento– al 2003, 16,63 puntos. La crisis pro­ductiva se expresaba en la reducción del consumo privado, de las inversiones, las exportaciones y demás componentes de la producción.