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Montevideo construyendo equidad : una mirada de género desde los presupuestos
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quiere decir que sean construidas a partir de la articula­ción entre las orientaciones centrales y las realidades y necesidades de cada zona, dando cuenta de su heteroge­neidad.» Se ratificaba así, la descentralización como signo de iden­tidad del gobierno municipal, remarcando su estrecha imbri­cación con la participación y con la democracia. La elaboración del presupuesto municipal no está al mar­gen de este proceso, sino que también la integra, en un camino que procura consolidar«un nuevo estilo de gobernar». Entre los mecanismos para lograr una mayor participación y transpa­rencia de la gestión se pueden destacar 22 : los Acuerdo Públi­cos del Intendente, y las frecuentes recorridas de discusión y trabajo por los barrios que buscaron la promoción de una nue­va cultura de gobierno y la comunicación de los aspectos técni­cos que generalmente no se trasmiten a la población; la política de convenios, mediante los cuales se ha ido involucrando a un importante número de organizaciones, instituciones y asocia­ciones en la actividad programática concreta; la elaboración de diagnósticos zonales y de planificación participativa y colecti­va, que posibilitan el presupuesto participativo, pueden desta­carse como estrategias privilegiadas. La elaboración de planes quinquenales locales que priorizan los gastos presupuestales, se ha instituido como procedimiento. Involucran a las organizaciones de las zonas, a los Concejos y a las Juntas. Los planes zonales han demos­trado los beneficios del esfuerzo de capacitación y formación a vecinos y autoridades locales que hizo el ejecutivo departa­mental.«La discusión pública del presupuesto y en particular desde lo local, es una definición enormemente importante que se puede decir que constituye«la marca de fábrica» de ésta administración. Una verdadera innovación en la historia política del país, que debe sostenerse como una de las defini­ciones más importantes 23 ». Las discusiones de los Planes Quinquenales y los ajustes presupuestales que anualmente se efectúan al mismo consti­tuyen puntos altos en éste proceso. En el año 2001 se calcu­laba que durante una buena parte del período que llevaba la experiencia, aproximadamente 20.000 personas habían parti­cipado anualmente de manera activa en las principales discu­siones 24 . En un municipio de aproximadamente 1:300.000 habitantes no parece una cifra despreciable, sobre todo si se compara con las experiencias de la región. El proceso de descentralización y sus mecanismos están en permanente discusión. En el año 2000, durante la tercer gestión del Frente Amplio en el Municipio, se realizaron ajus­tes a nivel de la dirección política del Departamento de Des­centralización y se aglutinaron los Servicios de los Centros Comunales Zonales en tres grupos de tres, dando inicio a las Regiones. Estas tres Regiones cuentan con Directores de Di­visión responsables por cada una, de manera de apuntalar 21 más directamente el proceso de descentralización. Estos cam­bios estructurales, que aparecieron ajenos a las discusiones que se producían en las zonas, han sido absorbidos. Con motivo de cumplir 10 años del inicio del proceso de descentralización participativa se convocó a un espacio de reflexión, para que llevara adelante un análisis crítico y autocrítico. Dicho proceso, sin embargo, no logró desarrollar­se con la fuerza y profundidad planificada. Diferentes factores podrían explicar este corte, entre otros la aguda crisis del año 2002 que irrumpe en el escenario y obliga a todos los actores locales a volcarse hacia la búsqueda de respuestas de emer­gencia. También se podría especular con otros elementos que intervinieron: desde los enfrentamientos con la dirección sin­dical, hasta la falta de consensos dentro de la fuerza política. Lo cierto es que se trata de una tarea pendiente. Como ilustra el cuadro que sigue, en más de la tercera parte de los Comunales, la población en situación de pobreza supera el 50%, lo que obliga a la Administración Municipal central y a los gobiernos locales a redefinir líneas de acción y reforzar las políticas sociales, especialmente aquellas de emer­gencia(Cuadro 4). Las mujeres en el proceso El análisis de la participación de las mujeres a nivel muni­cipal puede enfocarse desde varias perspectivas. Selecciona­mos dos que resultan relevantes a efectos del análisis que se propone este trabajo: su participación dentro del propio apa­rato funcionarial de la Intendencia; y su involucramiento en el proceso de descentralización a partir de su participación en algunos de los ámbitos locales. La Intendencia ocupa cerca de 9.000 personas, de las cuales una cuarta parte son mujeres. Esta proporción está por debajo del porcentaje total de integración de montevideanas en el mercado de trabajo. La distribución no ha variado pese a la reducción de la plantilla(de 11.129 en 1995 a 8930 en el año 2002) y los llamados a concursos y sorteos de puestos de trabajo que se han procesado. Como ilustran los datos, en término de edad están sobre representadas fundamentalmen­te en el grupo entre 30 y 49 años si se lo compara con el funcionariado masculino, en desmedro del grupo más joven y del mayor(Cuadros 5, 6 y 7). Si bien los datos de los dos cuadros anteriores corres­ponden a los años 2001 y 2002 –y presentan algunas peque­ñas diferencias en la distribución– se puede observar que en lo que refiere al escalafón, las mujeres se concentran funda­mentalmente en el«administrativo»(37%); y«especialista profesional» y«profesional y científico»(32%). Si se analiza al interior de cada escalafón es posible comprobar que la In­tendencia no es ajena a la segregación horizontal. Existe una clara segmentación por sexo que indica que los estereotipos 22 Ver«Diez Años de Descentralización Participativa en Montevideo: una mirada hacia delante». Departamento de Descentralización. IMM IDES. Ed. IMM, Montevideo 2001. 23 Op.cit. 24 Op.cit.