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Montevideo construyendo equidad : una mirada de género desde los presupuestos
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17 A lgunas claves montevideanas A cinco años de la salida de la dictadura, en 1990, el Fren­te Amplio, coalición de partidos y movimientos de izquierda y centroizquierda, triunfa en las elecciones municipales de Mon­tevideo. Asume así el gobierno de un Departamento que si bien es el más pequeño territorialmente, concentra la mitad de la población del país y posee indudable centralidad política, social y económica que lo transforman en un«gobierno para­lelo» dentro de la cohabitación con el ejecutivo nacional. Asume el gobierno en un momento de profundas trans­formaciones. Montevideo se retrae en su crecimiento, fenó­meno que convive con la extensión del área metropolitana, que integra zonas de los departamentos de Canelones y San José. Al mismo tiempo, en el propio Montevideo se da un proceso de conurbación, con nacimientos de fraccionamientos urbanos y asentamientos irregulares. El actual espacio urbano montevideano está marcado en­tonces por movimientos relativamente recientes, de crecimien­tos y vaciamientos en diferentes zonas, que han alterado la composición social de los barrios y separado el espacio geo­gráfico de los diferentes segmentos sociales. Diversos auto­res afirman que el modelo de acumulación de los 90´ ha lleva­do a lo que denominan una ciudad con zonas«ganadoras» y «perdedoras». Otros prefieren referirse a una ciudad con«nue­va pobreza urbana atrincherada y riqueza autocercada» 19 . Este proceso de fragmentación tiende a profundizarse, ya que las situaciones de vulnerabilidad se entrecruzan y establecen «rutas de la exclusión» que se asocian, entre otras, con variables como el comportamiento reproductivo de las y los jóvenes, o sus logros educativos 20 . En algunos barrios se concentran altas ta­sas de desempleo, y por consiguiente bajos ingresos, altos nive­les de pobreza, ausencia de protecciones laborales. Esta nueva realidad socioeconómica, que se manifiesta también a nivel territorial, exige de políticas y acciones que apunten a quebrar con la creciente fragmentación, de manera de colaborar en el freno y debilitamiento de los procesos de exclusión social. Algunos datos son contundentes de este proceso, en el cual se inscribe el período en análisis del pre­sente trabajo. C UADRO 1. Ingresos de los hogares sin valor locativo: deflactados e indexados Año Percentil 80 Mediana Percentil 20 Brecha P 80 –P 20 1995 88,32 82,83 74,67 13,66 1996 88,64 82,38 73,10 15,54 1997 87,13 81,24 74,20 12,93 1998 90,93 84,28 75,19 15,73 1999 92,89 84,13 75,72 17,17 2000 88,97 81,05 73,61 15,36 2001 83,38 76,59 70,79 12,60 2002 72,07 66,33 61,53 10,54 N Corresponde al valor límite del máximo ingreso del 80% de los hogares. Fuente: elaborado por la Unidad de Estadística Municipal con datos de la Encuesta Con­tinua de Hogares, INE. 19 Avila, Baraibar, Errandonea, Katzman(coord.)«Modalidades de participación urbana en los 90: los asentamientos irregulares en el área metropo­litana de Montevideo».(informe de avance, mimeo) IPES, UCUDAL. Montevideo, agosto 2003. 20 Algunos estudios alertan que para mujeres de igual nivel de instrucción y del mismo grupo de edad, las tasas de fecundidad difieren dependiendo de la composición social del barrio en el que reside la madre.(Kaztman, 1999).