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Hacia una agenda alternativa para la exigibilidad de los derechos humanos de la población reclusa
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individuos, lo cual significa un promedio de 1.460 lesionados cada doce meses. Obsérvese que, además de estas preocupantes cifras de muertos y heridos, hay constantes reportes de violación a la integridad física, moral y psicológica(golpes, culatazos y planazos, insultos, amenazas, vejaciones, etc.) de los reclusos por parte del cuerpo de vigilantes y, principalmente, de los guardias nacionales, cuyos afectados constituyen un número indefinido de personas. Reclusos Muertos y Heridos, 1999-2009 Años Muertos Heridos Total 1999 390 2000 338 2001 300 2002 244 2003 250 2004 402 2005 408 2006 412 2007 498 2008 422 2009 366 1.695 1.255 1.285 1.249 903 1.428 727 982 1.023 854 635 2.085 1.593 1.585 1.493 1.153 1.830 1.135 1.394 1.521 1.276 1.001 Total 4.030 12.036 16.069 Fuente: Informe del Observatorio de Prisiones sobre la Situación del Sistema Penitenciario Venezolano, 2009 De este cuadro se desprende que los años donde se aprecia el mayor número de hechos violentos fueron 1999(2.085 entre muertos y heridos) y 2004(1.830, entre muertos y heridos). Los años con mayor número de muertos fueron 2007 y 2008 con 498 y 422, respectivamente. Se observa, además, que después del 2004 el número de fallecidos aumenta progresivamente, descendiendo en el año 2009, así como también el número de heridos. 1.3.2. Derecho a la salud En el área de salud, la atención brindada a los reclusos siempre ha sido deficiente, con falta de médicos, medicinas y otros insumos; deterioro de los locales para enfermería, de los equipos médicos y odontológicos; escasez de ambulancias para emergencias; dificultad para el traslado de internos a centros hospitalarios; falta de higiene que se manifiesta en la carencia de agua, de baños y de útiles para el aseo personal; sin una política integral que responda a las necesidades específicas de los centros de reclusión y carente de posibilidad de incidir en las causas que impiden la garantía del derecho a salud de toda la población reclusa. No es de extrañar, pues, que las cárceles insalubres sean escenario de toda clase 8