2. La reestructura de la economía mundial Desde la década de 1970, el modelo económico de Ford que siguieron las políticas económicas occidentales luego de terminada la Primera Guerra Mundial, ha sido lentamente suprimido y reemplazado por el neoliberalismo. El«fordismo» estuvo signado por un crecimiento económico constante, altas tasas de rentabilidad, continuo aumento de los salarios, bajo desempleo y creciente poder adquisitivo volcado al consumo. Pero con el surgimiento del neoliberalismo, la influencia del capital privado se vio fortalecida por la política de liberalización y desregulación. Desde 1972, la liberalización de los mercados financieros produjo resultados literalmente espectaculares, ejerciendo una presión creciente en todas las demás actividades económicas del mundo. El«Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2002» de la UNCTAD subraya la creciente influencia de las empresas transnacionales en los últimos años, revelando que en 2001 las ventas de aproximadamente 850.000 filiales en el exterior de alrededor de 65.000 transnacionales alcanzaron la suma de 19 billones de dólares(en comparación con los 9,5 billones de dólares de 1990) –el equivalente a un décimo del Producto Interno Bruto mundial y un tercio de las exportaciones mundiales.(1) Este informe de la UNCTAD establece:«El crecimiento de los sistemas de producción internacional refleja la respuesta de las transnacionales a los cambios profundos del contexto económico mundial: cambios tecnológicos, liberalización de las políticas y creciente competencia. La eliminación de los obstáculos a las transacciones internacionales permite a las transnacionales colocar diferentes partes de sus procesos de producción –entre ellas diversas funciones de servicios– por todo el mundo, sacar ventaja de diferencias sutiles de costos, recursos, logística y mercados. (...) Por lo tanto, cada vez más los mercados mundiales implican la competencia entre sistemas enteros de producción orquestada por las transnacionales, más que entre fábricas o empresas particulares».(2) Alrededor de dos tercios de las inversiones extranjeras directas(IED) mundiales tienen lugar en los países industrializados. Mientras que la proporción de IED en los países en desarrollo aumentó de 17% entre 1981 y 1990, a 32% entre 1990 y 2000, el grueso de esas inversiones se concentraron en unos pocos países como China, México y África del Sur. En 2001, los flujos de IED hacia los países menos adelantados sólo constituyeron el 2% de la IED mundial. Los países en desarrollo no sufren solamente por la asimetría marcada de los flujos de IED internacional. En el caso de aumento de las inversiones, no necesariamente se benefician de un mayor valor agregado. Las actividades de las transnacionales rara vez tienen su base en los países receptores. En los mercados laborales se introdujeron prácticas de empleo flexibles que implicaron una reducción de la protección en materia de seguridad social para la mayoría de los trabajadores. La informalización del trabajo es un producto secundario de la reorganización de las políticas comerciales de las empresas, que apuntan a cambiar de sitio la producción ubicándola en regiones del mundo más baratas. En la década de 1990, aproximadamente el 90% del total de los puestos de trabajo nuevos de África se crearon en el sector informal.(3) Cuando comenzó la crisis de la deuda a principios de la década de 1980, el Banco Mundial y el FMI impusieron «Programas de Ajuste Estructural»(PAE) a los países en desarrollo, por los cuales les exigían reducir los gastos estatales en los programas sociales y de empleo, y abrir sus mercados a las inversiones extranjeras. Esto provocó un aumento de las violaciones en materia de 7
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Herramienta de las trabajadoras o truco publicitario? : Una guıá para los códigos de prácticas laborales internacionales
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