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Herramienta de las trabajadoras o truco publicitario? : Una guıá para los códigos de prácticas laborales internacionales
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Hay cuatro organizaciones internacionales«paraguas» del comercio justo: a) las«Organizaciones Internacio­nales para el Etiquetado Comercio Justo»(FLO, por su sigla en inglés), b) la«Federación Internacional para el Comercio Justo»(IFAT, por su sigla en inglés), c) la«Red europea de Tiendas del Mundo»(NEWS, por su sigla en inglés) y d) la«Asociación Europea de Comercio Jus­to»(EFTA, por su sigla en inglés). Su comité informal de trabajo conjunto –FINE( F lo– I fat– N ews! E fta) define el comercio justo como«una asociación comer­cial dirigida a un desarrollo sustentable para producto­res excluidos y sin privilegios garantizándoles mejores condiciones de trabajo mediante una tarea de concientización y campañas».(4) La cantidad de organizaciones miembros de esas cuatro organizaciones y de los países que éstas abarcan es la si­guiente: a) FLO 17 organizaciones miembros en 17 paí­ses, b) IFAT 148 organizaciones miembros en 48 países, c) NEWS 15 organizaciones miembros en 13 países, y d) EFTA 12 organizaciones miembros en 9 países.(5) Una evaluación general de un estudio sobre el comercio justo realizada en el año 2000 estableció que es cuestio­nable concentrarlo en los pequeños productores de los países en desarrollo, ya que para varias de esas socieda­des es mucho más importante la producción industrial y que ésta debería ser incluida dentro del sistema de trato preferencial.(6) Notas (1) PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano 1999, p. 101. (2) Krier, Jean–Marie.«Fair Trade in Europe 2001. Facts and Figures on the Fair Trade sector in 18 European countries», publicado por EFTA, Brussels 2001, y Piepel, Klaus«Social labels and codes of conduct», publica­do por Misereor/ Brot für die Welt, Fair Trade Policy No. 2, Aachen 2000. (3) Misereor/ Brot für die Welt/ Friedrich–Ebert–Stiftung(Hg.)«Entwicklungs–politische Wirkungen des Fairen Handels», Aachen 2000, pág. 185–269. (4) Kleinert, Uwe«Inlandswirkungen des Fairen Handels», en: Entwicklungs–politische Wirkungen des Fairen Handels, Aachen 2000, pág. 31. (5) Piepel, Klaus op.cit., pág. 7. (6) Misereor/ Brot für die Welt/ Friedrich–Ebert–Stiftung: op.cit., pág. 296. 3.2 La OMC y la cláusula social El FMI, el Banco Mundial y la OMC son los pilares más importantes del sistema de gobernanza multilateral de la economía mundial. Los 144 países de la OMC pro­curan aumentar la liberalización del comercio mundial. Pero el mandato de la OMC se amplía más allá del co­mercio de bienes. La OMC también abarca otros secto­res tales como los servicios, la inversión, los derechos de propiedad intelectual, la competencia, la legislación, etc. El comercio mundial está integrando cada vez más los mercados de bienes, capital y trabajo. Las decisio­nes de la OMC afectan directa o indirectamente aspec­tos centrales de las políticas económicas, estructurales, laborales y sociales de los gobiernos nacionales. A pe­sar de su influencia nacional e internacional de largo alcance, la OMC no está sujeta a controles democráti­cos efectivos. Los parlamentos nacionales, los sindica­tos y las ONGs tienen una influencia muy limitada en la OMC. Existe una oposición generalizada a la aprobación de una cláusula social en el marco de la OMC, especial­mente de parte de los gobiernos y ONGs de los países del Sur llamados«en transición», así como de algunas ONGs del Norte. No es que rechacen principalmente la idea básica de una cláusula social. Su principal argu­mento es que las sanciones comerciales que seguirían inevitablemente al incumplimiento de la cláusula social obstaculizarían las posibilidades exportadoras de los países en desarrollo y constituirían otra herramienta pro­teccionista en manos de los países industrializados. Des­de una perspectiva diferente, las empresas del Norte tam­bién se oponen a una cláusula social: la razón principal 10