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Sindicalismo latinoamericano y política de género
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6. Género en la formación sindical Área estratégica para el sindicalismo, la for­mación sindical lo es también cuando se trata de las relaciones de género. Para que el sindi­calismo se constituya efectivamente como un espacio de equidad entre hombres y mujeres es necesario que se formen las y los sindica­listas con una nueva conciencia: superar prejuicios y prácticas discrimina­torias derivados de la socialización de gé­nero que recibimos hombres y mujeres, reproducidos por distintos mecanismos ideológicos e institucionales; aprender a descubrir la realidad y las rela­ciones sociales desde la perspectiva de gé­nero para desnaturalizar las desigualdades; incidir para cambiar las pautas culturales que mantienen las inequidades; adquirir herramientas teóricas y metodoló­gicas para analizar el mundo del trabajo, reconocer las diferencias de género y for­mular las políticas sindicales tomando en cuenta esa perspectiva. Obviamente, el sindicalismo no es el único agente que actúa sobre la formación de con­ciencia de sus integrantes. Pero no puede ob­viar incidir en su propia dinámica interna y en 40 el contenido de las propuestas que formula para la sociedad. Para ello la política de forma­ción sindical debe integrar el eje de género. Vale aclarar qué entendemos por incorporar género como eje de la formación sindical. Se trata de que la política de formación integre dos líneas. La primera se refiere a adoptar el análisis de género en el tratamiento de los temas que sue­len formar parte del programa de formación (globalización, mercado laboral, reestructura­ción productiva, políticas de empleo, coyun­tura económica, integración regional, nego­ciación colectiva, etcétera). Quiere decir que todos los temas de la agenda de formación serán analizados también desde la perspec­tiva de género. Ello significa considerar cómo se insertan los hombres y las mujeres, a partir de su situación de género, en cada uno de los procesos económicos y políticos que son ob­jeto de análisis; cuáles son los impactos de las coyunturas económicas y políticas sobre uno y otro sexo; identificar las reivindicaciones de las mujeres y de género en los procesos de negociación colectiva; trabajar con datos des­agregados por sexo e indicadores de género, etcétera.